Bienvenidos al Blog de, Benvinguts al Blog de, Benvenuti sul Blog di, Soyez les bienvenus sur le Blog de, Welcome to the Blog of, Bem-vindos ao blog do José-Apeles Santolaria de Puey y Cruells
Nació en I865 en Aiguafreda (Barcelona). Murió el I8 de septiembre de I943 en Basilé.
Vino a las Misiones en I893 y estuvo trece ahos en Corisco y cuatro en Elobey, luego en Santa-Isabel y Basilé. Cuántos sacrificios, molestias y privaciones Suponen cincuenta afios de vida misionera y en aquellos primitivos tiempos. Su primera vivienda la casita de nipa (primer Colegio Misión de nuestras Madres j en Santa Isabel. Y contaba nuestra buena Hermana que en las noches de vendaval o tornado debian apuntalar la casa para evitar que Se les cayese encima. Alli reinaba la santa pobreza en todo su esplendor, digna y firme base del edificio misionero que hoy contemplamos. Vivió siempre humilde y recogida y en intima unión con Dios. Si su Angel Custodio nos dictara su vida se podría formar un grueso volumen, que nos manifestaría y podriamos aprender la vida interior con toda su cohorte de virtudes escondidas en la vida ordinaria y de todos los dias.
Un mes aproximado antes de su paso a mejor vida, le comuni~ó el Excmo. Sr. D. Juan Fontán, Director General de Marruecos y Colonia$, y que antes había sido Gobernador General dP (~ i Espafiola y gran apreciador de las Misioneras (e. p. d.), el haberle sido otorgada la gran Cruz de Isabel la Católica, al igual que a la ~da. M. Concepción Chávarri y Rda. M. María Jacobé Orduna juntamente con la de Carlos III a la Rdma. M. General. Rosario Rifá. A las Madres se les otorgaba como a beneméritas Misioneras espanolas, y a Sor Magdalena en prueba de admiración por haber cumplido los cincuenta anos de Colonia. Mas el Sehor hizo ~ que esta medalla honorífica otorgada a sus méritos misioneros | fuese a recibirla del buen Jesús, fiel remunerador de todos los sacrificios, en la Mansión de las Eternas recompensas, el 18 del ! siguiente mes, septiembre de 1943.
Eran las tres de la madrugada del dicho día 18. Mucho tiempo hacía que nuestra querida Hermana estaba achacosa a causa de su avanzada edad, pero al fin se compadeció el Sehor de su fiel sierva y le llamó a Sí. Dejó de existir sin congojas ni penosa ! agonía. Su alma se desprendió suavemente y sin esfuerzo ninguno, de aquel cuerpo, fiel compahero de sacrifiicios y heroísmo tan sólo conocidos por Dios. Como fruto sazonado y de dulcísimo sabor divino, se desprendió del bendito árbol de la Congregación | para ser presentado por la Virgen Inmaculada a la mesa celestial del Esposo Divino.
El mismo día, por la tarde, se dispuso el entierro. Debían bajarla de Basilé a las tres para tenerla algunas horas en el hospital, donde se habían reunido todas las Hermanas posibles de las tres casas: Santa Teresita, Orfanato, Hospital. El cadáver no bajaba. ;Qué habría pasado en Basilé? Antes de la hora sehalada desfilaron ante los restos de nuestra Hermana muchos soldados, jefes y familias europeas. Un militar pidió permiso para besarle los pies, y como le fuera concedido todos los demás le imitaron, arrodillándose a rezar primero e imprimiendo luego el devoto beso. Los coches militares eran los encargados de trasladar las nihas, las misioneras y el féretro al hospital. Subieron dos coches y bajaron las nihas con sus profesoras. Los jefes no permitieron a nadie coger el ataud. sino que ellos mismos lo llevaron en hombros hasta el coche previamente preparado. En el mismo subió el Rdo. Padre y los monaugillos con la Cruz parroquial. Abrieron la marcha las nihas del Colegio de Santa Teresita, seguían el Orfanato y el Colegio de Basilé. Presidían el duelo las Rdas. Madres, varias Oblatas de María Inmaculada, senoras, médicos y prclcticantes del Servicio S~nitario Colonial. Todo el trayecto el ~, el Rdo. Padre y los monaguillos con la Cruz parroquial. Abrieron penitenciales. Al llegar a la catedral ~alió la Cruz y el Clero y se r~iró la Cru% de Basilé. En el sitio de costumbre se despidió el duelo, pasando los sehores todos delante de las Madres para testimoniarles su condolencia. Las Hermanas, Oblatas y nihas fue- ~ | ron acompanando el coche mortuorio en orden procesional hasta el cementerio. Allí estaban el Rdo. P. Administrador y dos Hermanos. que habían preparado el enterramiento. Colocaron el ataud y ofrecieron la l?ala a la Rda. M. Visitadora, que echó la '~ tierra la primera; siguió el párroco, luego el jefe militar que representaba al Excmo. Sr. Gobernador, quien cogió con la mano un punado de tierra, que después de besarle la arroj6 a la fosa. En aquel momento nuestroPA ojos lloraron y pronunciamos muy d~
Bibliografía
Las misioneras de la Inmaculada Concepción. Guinea española 1885-1955.
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